"Fotomatón o el asesino de almas" por Lola Huete Machado comentario de la obra por Felix Merino
"fotomatón, una mirada a dos décadas" por Feix Merino comentary (ing)

 

"FOTOMATÓN O EL ASESINO DE ALMAS" Lola Huete Machado: El País de las Tentaciones.
22 de octubre 1999

PURA ANTROPOLOGÍA

 

En muchas culturas, dejarse retratar significa perder el alma. El fotógrafo Onofre Bachiller (Murcia, 1959) es dueño, de 3.000 almas anónimas. Las ha ido juntando, día a día, por las calles barcelonesas, en un bar de El Raval, en un centro cultural de El Born, en un local gay del Eixample, ... Para conseguirlas le ha bastado colocar el trípode, el fondo, el flash... y darle una perilla a la víctima para que ella misma dispare, se dispare voluntariamente, a cambio de ...¿perderse para siempre? Un método infalible que ha proporcionado a Onofre (y a todos nosotros ahora) una colección de imágenes insólitas: el autorretrato como arma mortífera para desmembrar el alma y desmenuzar rasgo a rasgo a miles de personas.

"En realidad, la idea tomó cuerpo cuando ví la película Smoke, de Paul Auster. Quedé alucinado, porque lo mismo que hacía harvey keitel, el estanquero, lo estaba haciendo yo desde hacía años. Entonces comprendí que esto tenía dimensión ya de obra". Onofre ha titulado Fotomatón (lo dicho, "el asesino de la foto") a este compendio visual de la década de los noventa: desde 1987, en que colocó su cámara casualmente en la puerta de un bar barcelonés, hasta hoy mismo, cuando se plantea si instalar su cámara-cañón en el campo del Barça. "hay tres premisas en todo esto: las imágenes han de ser instantáneas, el objetivo de la foto es el autor de ella, y la no intervención en la escena". afirma.

Esta obra consiguió el Premio Europa de la Bienal de Arte del Mediterráneo en 1991 y espera a ser editada en libro. De momento, gran parte del material almacenado ("pura antropología", dice el autor) se puede ver en esta publicación. Y además Onofre sacará otra vez a la calle su cámara criminal.

Aunque vivie de la publicidad y la moda, son las ideas atípicas a la hora de enfrentarse al acto de fotografiar lo que caracteriza a Onofre Bachiller: "tuvo mucha repercusión lo que hice algunos años sobre "realidad sucia". Eran imágenes de prostitutas, de esas amas de casa que salen a hacer la calle tras dar de comer al marido. Hacía fotos y pagaba como si fuera un polvo, asegura. y estos días, además de la última fase de Fotomatón, en la que retrata sólo desnudos ("gente desconocida me llama, viene al estudio, se desnuda, se hace su foto y se va"), esta siguiendo el cambio de sexo de un chico: "tomo una imagen al mes para recoger la transformación. Este fotomatón es una galería atípica de rostros anónimos. Desconocidos que han dejado tal impresión que difícilmente se podrá olvidar lo esencial: son seres humanos con todos los atributos incluida el alma.